Tecnoestrés: Un problema de nuestro tiempo.
¡Hola atrapades!
¿Os habéis sentido identificados con algunas
de las actitudes de nuestra protagonista?
Si la
respuesta es sí, tenemos una mala noticia para ti. Podrías sufrir TECNOESTRÉS.
¿Y qué es eso del tecnoestrés?
El
término surge en 1984, lo acuñó el psiquiatra norteamericano Craig Brod, en su
libro: "Technostress: The Human Cost of the Computer Revolution".
En el
mismo, se define como:
"Una enfermedad de adaptación causada por la falta de
habilidad para tratar con las nuevas tecnologías del ordenador de manera saludable".
Ha
llovido mucho desde entonces, pero el término ha ido adquiriendo relevancia, y
en 2003 encontramos una definición más ajustada a nuestro tiempo, proporcionada
por Salanova, que es la siguiente:
"Un
estado psicológico negativo relacionado con el uso de TIC o amenaza de su uso
en un futuro. Ese estado viene condicionado por la percepción de un desajuste
entre las demandas y los recursos relacionados con el uso de las TIC que lleva
a un alto nivel de activación psicofisiológica no placentera y al desarrollo de
actitudes negativas hacia las TIC".
En un
lenguaje más mundano, podríamos resumir que el tecnoestrés es una enfermedad
que puede sufrir cualquier persona que realiza un uso activo de las
tecnologías, como Internet, móvil, ordenador etc. Estos individuos generan una
dependencia continúa de las mismas, quedando sometidos a éstas, produciendose además niveles altos de ansiedad o miedo ante su uso entre otras consecuencias.
Para no
aburriros, sólo os diremos que actualmente hay catalogados varios tipos de tecnoestrés, según la vertiente de
los síntomas desarrollados. Por lo que nos encontraremos ante:
TECNOANSIEDAD: Altos niveles de activación fisiológica que se traducen en malestar ante el uso de la tecnología.
TECNOFATIGA: Cansancio, agotamiento mental por el uso excesivo de las mismas.
TECNOADICCIÓN: Necesidad de estar conectado constantemente a nuestras TIC.
¿Cómo lo evito?
Pues
bien, aquí depende desde la perspectiva que lo queremos abordar:
Individual:
En este caso amigos, es cuestión de sentido común y fuerza de voluntad. Podemos
repetirnos como un mantra una serie de buenas prácticas, pero no servirá si no perseveramos y nos lo tomamos enserio. Algunas medidas que podemos adoptar serían:
- Fijar el momento de desconexión cada noche. Para poder dormir las horas necesarias y rendir al día siguiente, es muy imporante que no hayan distracciones, y las tecnologías lo son. Fija una hora en la que desconectes progresivamente televisión, ordenador... Y silencia tu móvil cuando vayas a dormir.
- Aprende a no tratar todo lo que recibas como urgente. No pasa nada por no contestar un wasap nada más leerlo.
- Busca actividades de ocio que no dependan de la tecnología. Haz deporte, sal a tomar un café con amigos, práctica técnicas de relajación...
O si realmente hemos detectado
que ya es un verdadero problema, lo mejor es acudir a un profesional de la
psicología que nos ayude a cambiar nuestra conducta.
En la empresa:
Poco a poco, los departamentos
de RRHH y las empresas en general van tomando conciencia de este problema y el
derecho a la desconexión de los trabajadores una vez acaban su jornada laboral.
Algunas organizan charlas o imparten formación al respecto, otras sin embargo no toman aún medidas en ningún sentido y es el propio trabajador el que muchas veces se ve en la tesitura de tener que poner un tope.
Desde un nivel más técnico, el Instituto Nacional de Seguridad e
Higiene en el trabajo, elaboró la NTP 730, estas notas preventivas no son de
obligada aplicación, pero abren ya el camino para que en un futuro sea
plenamente reconocido como un riesgo laboral.
En cualquier caso, atrapades, esperamos os haya servido toda esta información para tomar conciencia de hasta que punto podemos estar "enganchados" sin darnos cuenta.
Comentarios
Publicar un comentario
Cuéntanos!